Laura Bozzo y el abaratamiento de los Doctorados Honoris Causa

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Por Moisés Tapia[1]

Uno de los hashtags más populares de las últimas horas del mes de julio en Twitter fue que la polémica conductora de reality shows, Laura Cecilia Bozzo Rotondo, mejor conocida como Laura Bozzo, recibió un Doctorado Honoris Causa y que dicha ceremonia fue celebrada en el Congreso de la Ciudad de México. Posteriormente, luego de difundirse el hecho en las redes sociales y en los distintos medios de comunicación, los mensajes de inconformidad surgieron de manera simultánea. De acuerdo con lo vertido en redes sociales, uno de los principales inconvenientes fue que dicho evento se llevara a cabo en tal recinto, dándose por hecho que la institución legislativa era quien había conferido tal reconocimiento. El Congreso de la Ciudad de México, ante el escándalo, informaría horas después, que la distinción la habían otorgado organismos ajenos.

El “Claustro Académico Universitario”, llamado así de manera errónea por dos corporaciones educativas, que no son universidades, sino institutos, tal es el caso del “Centro Educativo Universitario Morelos” (con plantel único en Jojutla, estado de Morelos) y el “Centro Universitario Inglés” (con sede única en Playa del Carmen, estado de Quintana Roo); junto con el “Centro de capacitación académica y jurídica del Consejo Nacional de Organizaciones AC, APL y APN”, así como el “Instituto Nacional de estudios de Derecho Social” (INEDSO), que ni página WEB tienen, lo mismo que el “Congreso Constituyente Ciudadano A. C.” que tampoco tiene sitio en Internet, fueron los que dieron tan honrosos reconocimientos en el Congreso de la Ciudad de México, entre ellos el de Laura Bozzo.

El escándalo de estos reconocimientos tuvo origen gracias al personaje que es Laura Bozzo por la referencia del tipo de programas televisivos que tuvo bajo su conducción, sin embargo, pocos repararon en que uno de esos Doctorados Honoris Causa fuera concedido a la joven coordinadora de Servicios Parlamentarios del Congreso de la Ciudad de México de nombre Carina Estela Piceno Navarro, de profesión pedagoga, y quien sólo tiene el mérito de ser amiga y ahijada política de otro de los condecorados, el diputado local de Morena, el abogado Eduardo Santillán Pérez, quien por cierto recibe su segundo reconocimiento de esta magnitud (el otro Doctorado Honoris Causa se lo otorgó el “Instituto Mexicano de Líderes de la Excelencia”) y finalmente, tampoco se cuestionó el galardón que recibió el diputado local plurinominal, también de Morena, el abogado Nazario Norberto Sánchez. Nadie se preguntó cuáles eran los méritos de estos tres personajes.

Esta entrega de Doctorados Honoris Causa fue organizada por los institutos mencionados y la ceremonia fue encabezada por Roberto Antonio Villaseñor Aceves, un abogado, que recientemente fue candidato a una diputación local en la capital, por Movimiento Ciudadano. Este personaje asume ser presidente de la asociación política denominada “Consejo Nacional de Organizaciones”, y de dos asociaciones civiles de nombre “Congreso Constituyente Ciudadano” y de otro denominado por sus siglas INEDSO (Instituto Nacional de Estudios de Derecho Social) tres asociaciones civiles sin mayores datos en Internet y mucho menos con un inmueble donde localizarlas. De esa magnitud e importancia son estos Doctorados Honoris Causa, por supuesto, respaldados por los dos institutos educativos ya mencionados, con plantel único en Jojutla y Playa del Carmen, respectivamente. Lo verdaderamente sorprendente es que estos centros educativos tengan la valentía de otorgar dichos premios y, sobre todo, que tengan la suficiente credibilidad como para tener acceso y hacer uso de recintos como el del Congreso de la Ciudad de México.

En esta ocasión salió a relucir, reitero, el nombre de Laura Bozzo, pero se tiene referencias de otros personajes del medio artístico que también han sido galardonados con este tipo de reconocimientos, tal es el caso de la actriz de telenovelas Geraldine Bazán; la cantante infantil Tatiana; el cantante ya fallecido Gualberto Castro; el actor Eric del Castillo; la productora Carla Estrada; la fallecida actriz María Victoria; el diseñador Mitzy; la actriz Rosa Gloria Chagoyan; los actores Humberto y Elizabeth Dupeyrón; los cantantes Jorge el Coque Muñiz y Laureano Brizuela; el “cazafantasmas” Carlos Trejo, entre otros. Lo mismo ha pasado con políticos de distintas instancias como el ex gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad; el recientemente cuestionado ex súper-delegado de Jalisco Carlos Lomelí Bolaños; Adolfo Karam Beltrán, implicado en la tortura de la periodista Lydia Cacho. La lista resulta muy amplia, sin embargo, destaca de manera evidente, personalidades como el Papa Francisco, quien también ha sido uno de los distinguidos, junto con los anteriores mencionados.

Las “instituciones” que han concedido estos reconocimientos son el Instituto Mexicano de Líderes de Excelencia (IMELE) encabezado por su “rector”, el “doctor” Jorge Arturo Fernández Herrera, quien, por cierto, no aparece en el Registro Nacional de Profesionistas; lo mismo sucede con su hija Beatriz Alejandra Fernández López, quien a sus 20 años, en  febrero de 2015, recibió también su Doctorado Honoris Causa, siendo desde entonces directora de la “Fundación Amantes de México” otra asociación que igualmente se dedica a entregar, en paralelo, galardones a distintas personalidades de la farándula y la política.

Otra de los organismos que trabaja en conjunto con el IMELE es el “Instituto Americano Cultural SC”, una escuela que brinda educación primaria, secundaria, media y superior con tres planteles en el municipio de Ecatepec, Estado de México. El representante de este instituto es el abogado y maestro en administración Rubén Ángel Manríquez Salas, quien se ostenta como rector de este centro educativo. Cabe señalar que la sociedad de estos dos institutos, en poco tiempo, ha repartido cientos de estos reconocimientos, incluso ha buscado tener sedes en otros países, por ejemplo, en Ecuador y algunos países de Europa.

El modus operandi de estos institutos ha sido bien cuidado y respaldado porque se dirigen con políticos, personalidades del medio artístico, miembros de la diplomacia en México y otros países, personajes que finalmente parecen no identificar los nombres de los centros educativos que otorgan estos Doctorados Honoris Causa, siendo que no son universidades, sino centros o institutos educativos, sin embargo, gracias a las redes que han ido construyendo con el transcurso del tiempo han podido incorporar a personajes de otras instituciones, por ejemplo líderes de logias masónicas, como la Logia del Valle de México, con dos de sus máximos representantes como Manuel Jiménez Guzmán y Jorge Alejandro Avilés Reyes quienes aparentan una relación cercana con Jorge Arturo Fernández Herrera, quien también porta en algunas imágenes vestimenta de esta institución utilizándola a su vez como vehículo para acercarse con personalidades de otros países, además de utilizar lenguajes, instrumentos y protocolos similares a los de esa vieja institución.

El IMELE se especializa en dar cursos para líderes y en su página Web indica tener vínculos laborales con varias dependencias de gobierno, siendo este otro medio para solicitar el uso de recintos que le permiten realizar sus eventos, tal es el caso del Senado de la República, la Cámara de Diputados, la Facultad de Derecho en la UNAM y la Secretaría de Marina, en donde inclusive hay bandas de guerra que cubren las ceremonias. Al utilizar estos espacios, obtienen la legitimidad que sus institutos no podrían darle, lo extraño es que haya ocurrido ya en tantas ocasiones, durante ya varios años y las autoridades correspondientes continúen siendo cómplices de estos fraudes, resultando incomprensible que aún no se hayan tomado cartas en el asunto. Más aún, al tratarse de estas sedes, los medios de comunicación contribuyen con la legitimación al cubrir dichos eventos y mencionar con naturalidad el nombre de los institutos y de los personajes que los encabezan como si tuvieran la trascendencia, la autoridad moral y la legalidad para otorgar Doctorados Honoris Causa a raudales, a la par de Universidades como la UNAM, la U de G, la Complutense de Madrid, la Sorbona, la de Buenos Aires o la de Sao Paulo.

La personalidad de Laura Bozzo tal vez desató la incredulidad de muchos al recibir un reconocimiento de estos, pero logró que las redes sociales cuestionaran con mayor fuerza, aunque de manera indirecta, las facilidades que tienen los institutos involucrados, así como sus dirigentes, para otorgar esos grados que sólo una universidad de prestigio tiene que conceder a los personajes indicados, de acuerdo con los merecimientos reales que los hagan acreedores a tales distinciones. Al mismo tiempo queda pendiente la acción de las autoridades correspondientes para verificar y rectificar el uso de recintos en instituciones de prestigio con la seriedad y solemnidad que su historia les ha conferido. Esa simple modificación marcará la diferencia para combatir el tráfico de influencias, el fraude y, entre otras cosas, el abaratamiento de los Doctorados Honoris Causa.

 

[1] Politólogo e historiador egresado de la UNAM

Twitter:  @moitapia7

 

 

 

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